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La Realidad de las Tecnologías de Información y Comunicación en el Proceso Educativo


La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (2015) recientemente en su estudio “Students, Computers and Learning: Making the Connection” presenta un cuestionamiento en relación al valor de las TIC y las formaciones docentes en su uso como mecanismos para el desempeño académico de los estudiantes, responsabiliza al uso  de  las  TIC  del  bajo  logro  alcanzado  en  las  pruebas  PISA  en  algunos países como Emiratos Árabes, Chile, Brasil y Colombia. Los resultados encontrados, en estos países, muestran una correlación negativa entre la cantidad de horas de exposición de los estudiantes a las TIC y su bajo desempeño en las pruebas, en matemáticas y lectura digital.

En el mismos hace referencia a los resultados que se presentan a continuación:

En los últimos años, la introducción de las TIC en la educación ha tenido un auge relevante, como lo ha mencionado la OCDE (2011), BID (2014), conllevando a la revisión y evaluación de modelos de masificación y formación en el uso de las TIC, lo que ha permitido concluir que una fórmula adecuada para evitar improvisaciones en la incorporación de las mismas en  la  educación  es  centrarse  en  la  formación  de  los  docentes  en  su  uso  pedagógico (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (UNESCO),  2009;  Briceño,  González  y  Mosquera,  2012),  al  mismo  tiempo  es  importante reconocer  el  papel  que  han  tenido  para  los  países  latinoamericanos  el  desarrollo  de contenidos educativos digitales relevantes Red Latinoamericana de Portales Educativos ((RELPE), 2015), que puedan trabajarse ya sea en computadores de escritorio, portátiles, tabletas e incluso teléfonos inteligentes.

Lo anterior  se  ha  justificado  ante  la  idea  de  que  las  TIC  acompañadas  por  la  formación profesional  docente,  son  un  acelerador  de  cambio,  ya  que  éstas  pueden  mejorar  el desempeño de los estudiantes, promover el trabajo colaborativo, fomentar la accesibilidad y aumentar el desempeño laboral (UNESCO, 2009; 2011) y Rodríguez et. al., (2011).

Esto ha generado  que  América  Latina  en  especial,  haya  fijado  su  mirada  en  las  TIC  como  una herramienta  para  fortalecer  la  educación,  dadas  las  desigualdades  sociales,  culturales, geográficas que tienen sus países (UNESCO, 2015).Sin  embargo  y  a  pesar  de  los  esfuerzos  de  muchos  gobiernos  para  que  las  TIC  tengan  un sentido pertinente en la educación básica y secundaria, algunos estudios han concluido que las  mismas  no  tienen  una  correlación  positiva  en  el  desempeño  académico  de  los estudiantes (OCDE, 2015).

Esto  se  argumenta  a  partir  de  un  estudio  en  el  cual  se  compara  el  desempeño  de  los estudiantes de los países miembros de la OCDE (2015) en las pruebas PISA, en el 2009 versus el del 2012, el cual concluye a grandes rasgos, que los estudiantes que usan el computador moderadamente en la escuela tienden a tener un mejor resultado en dichas pruebas, que los estudiantes que lo utilizan con mayor frecuencia, sobre los cuales, no se evidencia una mejora  alguna  en  el  rendimiento  en  lectura,  matemáticas  o  en  ciencias. 

Así  mismo,  este estudio  enfatiza  que “la  tecnología  es  de  poca  ayuda  en  la  reducción  de  la  brecha habilidades entre los estudiantes con buen desempeño y los de bajo desempeño”(OCDE, 2015, pág. 15).Así mismo, en un reciente estudio de la UNESCO (2015),que busca no el impacto de las TIC en la educación, sino más bien, identificar los factores asociados al logro académico a partir de la evidencia empírica, focalizado sólo en los países de América Latina y el Caribe y en los estudiantes  de  sexto  grado  se encontró  que “el uso del computador dentro del ámbito escolar tiende a relacionarse negativamente con el aprendizaje, si bien se aprecian algunas excepciones dependientes del contexto y frecuencia de su uso”. (UNESCO, 2015, pág.13).

Desde mi punto de vista, estos resultados no deberías ser cuestionados como anómalos y en consecuencia asumir que las tecnologías son un ente desfavorable para el contexto educativo. Si bien es cierto que existen estas evidencias en detrimento de su impacto, no menos cierto es que los sistemas educativos a nivel global, pretenden hacer uso de una herramienta de gran potencial, sin la debida formación  requerida para su puesta en marcha para los docentes y para los alumnos.
Tal y como lo menciona la UNESCO (2015), la calidad de la educación es multidimensional, por lo tanto, no se le puede atribuir a las TIC la responsabilidad de los bajos logros de los estudiantes, sino profundizar en el análisis e identificar la génesis de dicha situación.

Es evidente que en la mayoría de los casos los docentes no han sido formados para llevar a cabo prácticas docentes haciendo uso de estos recursos, y de igual manera los sistemas educativos han asumido como bueno y válido que los aprendices partiendo de la innegable habilidad que poseen pueden alcanzar las competencias requeridas para dar un buen uso a estos medios y recursos en su proceso formativo, algo que no es real. Habilidad no es competencia.
Estos dos casos por citar, obviamente constituyen a mi entender, el talón de Aquiles que conllevan a esos resultados.

En relación a lo expuesto la  UNESCO asegura  que con  el  uso  de  nuevas  tecnologías,  los  maestros  asumen  nuevas  funciones,  y  se  adoptan  nuevas  pedagogías  y  métodos  para la formación de los docentes. A partir de lo planteado se desprende  que sin la debida formación docente, el uso de estos recursos no lograrían   desarrollar el impactos esperado en el proceso educativo, debido a que la falta de  formación no permite la integración eficaz de las TIC en el entorno de aprendizaje, ya  que esta naturalmente dependerá de la capacidad de  los  educadores  para  estructurar  el  aprendizaje  de  forma  innovadora,  combinar  adecuadamente  la  tecnología  con  una  pedagogía,  desarrollar  la  actividad  social  en  el  aula,  y  fomentar  la  cooperación,  el  aprendizaje  colaborativo  y  el  trabajo  en  grupo, UNESCO (2015).

En muchos casos, ésta evolución requerirá nuevas competencias y muy distintas de las que ya poseen. Y para esto es imprescindible desarrollar un efectivo programa de formación para la actualización y capacitación del docente, la cual ha brillado por su ausencia en el sistema y donde se ha pretendido desarrollar alguna experiencia al respecto ha sido con un nivel mínimo de requerimiento.

Una propuesta efectiva para la integración de las TIC en el proceso educativo debe estar sustentada en fases. La Unesco recomienda un programa compuesto por tres fase, una fase de adquisición de conocimientos (alfabetización tecnológica), fase de profundización de  conocimientos (uso de las tecnologías en el proceso educativo)  y  fase de creación  de  conocimientos (integración de las TIC en el proceso educativo) dirigida a los docentes de los distintos del niveles del sistema educativo.

Con relación a los alumnos, el sistema educativo deberá propiciar a través del currículo la incorporación de la asignatura de tecnología de manera que los alumnos puedan desarrollar competencias TIC que le permitan aprovechar la habilidad que poseen y transformarlas en productividad académica y de desarrollo, la cual pueden adquirir a través de propuesta que le permitan alcanzar nuevas competencias digitales, manejo de aplicaciones de productividad y de gestión académicas, usar de manera  responsable las TIC y la Internet, fomentar el trabajo colaborativo y la innovación académica, iniciación a los lenguajes digitales, multimedios, robótica y la promoción de la formación en valores que sustenten la base de las competencias que el docente innovador promoverá a través de estos medios digitales en favor de un innovador ambiente aprendizaje enriquecido con las TIC en el proceso educativo.  

Autor: Etanislao De La Cruz, ED. M.
Experto en Integración de Tecnología en el Proceso Educativo
Especialista en Innovación de la Educación
Ingeniero y Maestro

Referencia:

UNESCO (2015): Marco de competencias de los docentes en materia de TIC.  UNESCO

Castellanos S.  Martha P. (2015): ¿Son las TIC realmente, una herramienta valiosa para fomentar la  calidad de la educación?. UNESCO.






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